Vida de Sócrates

  1. Infancia de Sócrates
  2. Juventud de Sócrates
  3. Madurez de Sócrates

Rincón de Sócrates
Principal
























































































































































SOCRATES EN SU INFANCIA

Sócrates nació en el año 4 de la Olimpíada 77 (469 a d Cristo), en el dia 6 del mes Targelión, cuando los atenienses purificaban la ciudad con ritos muy primitivos, entre otros el de la maya, en primavera, antes de la recolección, y fecha, según los de Delos, del nacimiento de Artemis.
Sócrates era hijo de una excelente y tremenda partera que se llamó Fenarete. Esta había estado casado,en un matrimonio anterior, con un tal Queredemo,y con el cual había tenido un hijo llamado Patrocles.Despues de enviudar se casaría con el que fue padre de Sócrates, Sofronisco.
Sofronisco, el padre de Sócrates, era un escultor de taller, un artesano, que no se codeaba con los señores que constituían la aristocracia del demo.
Sócrates procedía del demo de Alopece, arrabal que estaba situado en el camino de Atenas al Pentélico, lo que explica que allí viviera, como otros del oficio, el escultor Sofronísco.
Sócrates, nació de buena constitución, sano y fuerte, y no hay memoria de que padeciese enfermedad alguna en toda su vida. Desde pequeño fue un entusiasta de los ejercicios físicos. No era, por tanto, un despreciador del cuerpo, y se falsificaría su imagen si se le atribuyera, en este campo, cualquier tipo de asceticismo.
Sócrates, aunque no emparentado con las clases adinaradas de Atenas, pudo recibir, como ciudadano libre, una base de tipo educativo. Frecuentó la escuela, donde recibió enseñanzas que comprendían la lectura de los poetas tradicionales, cálculo elemental, música y gimnasia. Esto último era fundamental con vistas al servicio militar.
Posiblemente fue la gran revolución del arte la que redujo a Sócrates a desencantarse de la tradición familiar. Es evidente que Sócrates, tal vez aprendiz de escultor, debió sentir el deslumbramiento ante las nuevas manifestaciones del arte que reducían el artesanado arcaico a una antigualla. El nuevo arte traía nueva vida, figuras en libertad, en movimiento, un soplo desconocido, que no ya la magia de los tiempos de Dédalo, sino el arte y las reglas racionales, infundían al marmol y a los bronces. Sócrates, que debió encontrar las nuevas tendencias demasiados individualistas y racionales, se apresuró a dejar el cincel. Si había que teorizar para ejercer el oficio de cantero, bien se podía ampliar el horizonte de la teoría y dedicarse a la especulación filosófica, a la investigación de la verdad.


Vida de Sócrates





























































































































































































ARTEMIS(Según Encarta)

Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate. Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella. Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto.

Infancia de Sócrates





























































































































































































SOCRATES EN SU JUVENTUD

En su juventud, Sócrates debió recibir la educación normal de un ciudadano libre sin muchas ambiciones ni deseos de destacar excesivamente en la vida económica o política de la Polis.
Por lo demás, poco más se sabe de su época juvenil si exceptuamos algunos testimonios sobre su curioso
aspecto físico, asi como algunos tópicos propios del Peripatetismo.

Vida de Sócrates





























































































































































































Sobre el aspecto físico de Sócrates

Sobre el aspecto físico de Sócrates, escuchemos el testimonio que nos transmite Jenofonte en Banquete.,5,4 y ss.
Miradme, dice Sócrates, según Jenofonte, ¿no es hermoso lo que sirve bien a su fín? ¿No es esta adecuación a su destino la común nota de hermosura en un hermoso caballo, un hermoso escudo, una hermosa vaca, una hermosa lanza? Pues siendo así, no son los hermosos tus bellos ojos, Critóbulo, sino los míos, que como están salientes al modo de los de un cangrejo, ven más y mejor. Y no son las bellas tus narices regulares, sino las mías, chatas y con agujeros de frente, para recoger mejor los olores, que es para lo que los dioses nos dieron las narices. Y no es lo mejor tu boca fina y regular, sino la mía, que muerde mejor, y con sus labios gruesos también sirve mejor para besar. Una prueba la tienes en que las
Náyades son diosas, y, sin embargo, paren hijos semejantes no a tí, sino a mi: los silenos. Náyades son diosas, y, sin embargo, paren hijos semejantes no a tí, sino a mi: los silenos.

Juventud de Sócrates





























































































































































































Acerca de las Náyades

Aspectos físicos





























































































































































































Sócrates y los Silenos

Muchas veces fue sin duda comparado Sócrates a los silenos, y seguramente que a su espíritu ironista no le disgustaba la comparación. Para un ateniense, parecerse a los sátiros del drama satírico, que decían sentencias y obscenidades y que en los cacharros muchas veces eran pintados como portadores de sabiduría o como pequeños diablejos sensuales, no era sin duda desagradable. Sócrates- cuenta Alcibíades en el Banquete- se parece a esos silenos flautistas que se esculplen sentados, y que son como juguetes que llevan la buena suerte. Se abren estos silenos por la mitad y bajo su exterior burlesco se oculta la imagen de un dios. Bajo una tosca cobertura se encubre un misterio divino. Sócrates se parece, además al satiro Marsias.
De ese Sócrates comparable a un sátiro tenemos también representaciones en antiguos
marmoles.

Aspectos físicos





























































































































































































Representaciones escultóricas de Sócrates

En la decadencia de la antigüedad le correspondieron tantos bustos, recordándole en bibliotecas y palacios, que varias copias han llegado a nosotros.
La ciencia arqueológica nos ha ayudado a entendernos en esta cuestión, y a través de estas copias nos podemos remontar a un tipo más primitivo y menos idealizado, representado por el bronce de Munich, y a otro tipo que el escultor
Lisipo fija, idealizando rasgos y acercándolos al carácter de un sátiro, en una estatua que sabemos estaba en el edificio donde se formaban las procesiones en Atenas.

Sócrates y los Silenos





























































































































































































Tópicos sobre la personalidad de Sócrates
Los peripatéticos del siglo III a de Cristo, en su afán de trazar una figuara desatinada de Sócrates, le acusan de tener una naturaleza llena de pasiones y malas tendencias.
Aristóxeno le llama colérico, usurero, sensual, y dominado por sus deseos homosexuales.

Juventud de Sócrates





























































































































































































SOCRATES EN SU MADUREZ

Al llegar a la Madurez de Sócrtes tenemos que depender esencialmente de la multitud de anécdotas sobre esta parte de su vida. Tales anécdotas se refieren esencialmente a los últimos años de la vida del maestro y, sucede que, además de hacernos pensar que Sócrates ni tuvo infancia ni juventud, si las descontáramos nos quedaríamos en la ignorancia más completa sobre su vida.
En su madurez Sócrates se nos aparece, ante todo como un hombre moderado y solicitando de los atenienses tambien moderación, en una época proclive a excesivos entusiasmos y locuras colectivas (recordemos la desastrosa expedición a Sicilia y el caso de las Arguinusas). Fué esa moderación la que le permitió, según Jenofonte (II,25), liberarse de los terrible efectos de las pestes que asolarán Atenas, especialmente la de los años 430-426.
Apagar las pasiones y dominio de uno mismo, son dos descubrimientos de Sócrates que perdurarán en toda la filosofía antigua.


¿En qué se diferencia de una bestia el hombre sin dominio de sí mismo e incontinente?
(Jenofonte.Mem.,IV,5,11)

De todos modos, y curiosamente, con este tipo de apreciaciones, Sócrates, se nos aparece en el contexto en que vive, como un hombre moderno y progresista frente a ideales agónicos de tipo homérico que, intentaban destapar algunos miembros de la 2ª sofística (Ver intervenciones de Polo y, sobre todo de Calicles, en el Gorgias ). Si perdemos de vista esta perspéctiva histórica y situamos a Sócrates en el contexto de ideas posteriores (sobre todo de tipo cristiano) acerca de las pasiones y su control, estaríamos interpretando muy desacertadamente el contenido real de las ideas de Sócrates sobre estos temas.
Además de hombre moderado y con control sobre sus pasiones, Sócrates se sintió, suponemos que desde siempre, muy unido a los avatares históricos, políticos y militares de su ciudad. Sócrates permanece fijo en Atenas y, frente a otros filósofos, viajeros incansables, el defenderá la necesidad de que la vida personal discurra al unísono con la de su amada Atenas, tanto para bien como para mal. Su carrera militar nos demuestra de modo claro este hecho.
Sabemos que Sócrates era tambien un hombre pobre, (aunque no de solemnidad) cuando muy posiblemente, podría, incluso con sus enseñanzas, como hacían los sofistas, hacerse rico. Pero en él (a pesar de los testimonios de los peripatéticos que nos lo presentan como ususero y deseoso de dinero) hallamos un ascético desprecio por las riquezas.

Vida de Sócrates





























































































































































































ANÉCDOTAS

Una de las anécdotas interesadas es la de la famosa bigamia de Sócrates. Aristóteles se encontró con el problema, según él, de que un genio como Sócrates tuvo 3 hijos todos vulgares. Para que el experimento fuera sufienciente, no bastaba con que los 3 hijos pudieran ponerse a cuenta de Xantipa; era mejor que dos mujeres hubiesen concebido del sabio, con resultado igualmente mediocre. Y Aristóteles prestó crédito a la fábula que hablaba de unas relaciones amorosas de Sócrates con Mirtó, la hija de Arístides el Justo. La primera mujer sería Xantipa, la madre de Lamprocles; para los otros dos hijos, Sofronísco y Menéxeno, habría que hablar de Mirtó.
Pero Sócrates no estuvo casado más que con Xantipa, y ella debía de ser mucho más joven que él, pues el primogénito, Lamprocles, era ya muchacho cuando la muerte de Sócrates, y los otros dos hijos eran pequeños, lo que nos prueba que el maestro se casó tarde, cuando tendría más de 50 años, o casí más cerca de los sesenta. Por otro lado, Xantipa, según Burnet, podría ser de buena familia: la forma de su nombre le pone en relación con la familia de Pericles, y tambien es aristocrático el nombre de su hijo Lamprocles.


Madurez de Sócrates





























































































































































































Sócrates y la Moderación

La moderación socrática debió ser fruto de profundas reflexiones de tipo teórico pero tambien de tipo práctico y personal. Ello quiere decir, que Sócrates no fue un santo. Los testimonios contradictorios sobre este tema nos lo muestran claramente:

  • Sócrates reprende a Critias por estar enamorado de Eutidemo.Le recuerda que esa actitud no es propia de seres humanos, sino de seres inmundos.En otros testimonios,aparece rechazando las intepretaciones sexuales de las viejas relaciones míticas de un Zeus y un Ganimedes, un Orestes y un Pílades, un Teseo y un Pirítoo....
  • Cármides le echa en cara que mientras el maestro les aconseja que se mantengan alejados de los mancebos hermosos, una vez le ha visto demasiado cerca de Critóbulo, hombro con hombro y cabeza con cabeza. Sócrates le contesta que tiene una picadura en el corazón.
  • Jenofonte, nos presenta la visión de Sócrates como un hombre con un gran dominio sobre sus pasiones. Ello no impide que tambien nos lo muestre espiando a los mozos hermosos.
Sócrates no era un santo. Sin duda que de las dos versiones, presentes en estos testimonios, tenía el Sócrates que anduvo, verdadero y histórico, por las calles de Atenas. Ahora bien, sin duda alguna, que el moderado logró imponerse totalmente al pasional.
Madurez de Sócrates





























































































































































































Carrera militar de Sócrates

Sabemos que la carreta militar de Sócrates duró mucho tiempo, demostrando con ello que, en ningún momento, esquivó el bulto.
Sabemos que intervino en el sitio de Potidea. Esta ciudad, de la península Calcídica, colonia de Corinto, pertenecía a la confederación ateniense, y en el 432 decidió separarse. Un ejercito de 3000 hoplitas fue embarcado inmediatamente para Potidea. Entre ellos, se encontraba Sócrates. Sabemos que su comportamiento en la batalla (junio del 432) fue brillante. Salvó la vida a su, en esos momentos, discípulo Alcibíades. Demostró su gran asceticismo y moderación, por su resistencia al frío y a las penalidadess en las duras noches de Tracia. El sitio duró desde el 432 al 429.
Cuando regresó a Atenas, en 429, se encontró ya con la peste, con el pesimismo y el desaliento de una ciudad que tenía sin duda gran sensibilidad política y se daba cuenta de que los acontecimientos le había metido en una guerra inacabable.
¿Qué influencia debieron tener estos acontecimientos en una personalidad tradicional y apegada a su Ciudad como parece que fué la de Socrates? Una cosa parece cierta, Sócrates, aún moviéndose en el ámbito de la más estricta religiosidad ateniense, en ningún momento miró hacia atrás, hacia los libros sagrados, con la intención de buscar en ellos respuesta a los males que afectaban en lo más lo hondo, tanto a él mismo, como a su ciudad. No podemos olvidar que la razón (¿razón-religiosa-griega?) es su guía.
Tambien en la batalla de Delión (424), la más sangrienta de todas en las que participó, estuvo Sócrates. Ocho mil atenienses, al mando de Hipócrates, pasaron la frontera beocia y ocuparon el santuario de Apolo Delio, a las orillas del mar de Eubea; pero una vez fortificado este y dejada la guarnición allí, el grueso del ejercito se encontró con un número igualado de beocios,al mando de Pagondas. Estos vencieron, con gran mortandad de atenienses. Sócrates, junto con Laques, haciendo gala de un gran dominio sobre sí mismo, conserva la serenidad y se retira en orden y con calma, cuidando de defenderse si alguien le ataca.
Todavía dos años más tarde, Sócrates toma parte en la batalla de Anfípolis. (422) Otra vez volvió a las tierras lejanas del norte, en la Tracia, donde el imperialismo ateniense estaba interesado por la importante posición geográfica de Anfípolis y por las minas de oro y las demás riquezas del país. Sócrates, que no estaba de acuerdo con una Atenas Imperial, participa (ya casi con 5O años) en esta nueva aventura de su Ciudad. No hay datos concretos sobre su actuación, pero si sabemos que el combate fue muy duro y que cayeron 600 atenienses junto al famoso demagogo Cleón. Tambien murió en la batalla el gran estratega Brásidas, que mandaba a los espartanos.
¿Cómo cumplía Sócrates estas misiones militares? Si hacemos caso al Cármides, lo que allí se nos muestra es un hombre sencillo, austero, ingenuo y tradicional. El maestro regresa de la batallas y, al día siguiente, acude al gimnasio como si nada le hubiera ocurrido. No hay la menor jactancia en sus palabras de soldado, simplemente cree que no ha hecho otra cosa que cumplir una obligación para con su ciudad. Y lo curioso, aún siendo chocante para nuestra mentalidad actúal, Sócrates todo lo que dice lo hace absolutamente en serio.


Madurez de Sócrates





























































































































































































Sobre la situación económica de Sócrates

Sócrates no era un marginado economicamente, aunque su fortuna era muy modesta. No debemos olvidar que participa como hoplita en las campañas militares, lo que impicaba una situación económica superior, por ejemplo, a la del bracero.
Demetrio Falereo dice que Sócrates era dueño de una casa y disponía de una renta de 70 u 80 minas, por las cuales le pagaba el rico Critón, actuando, diríamos como su banquero, intereses. No tenemos garantías de que esta noticia sea del todo verdad, pero inverosímil no es, y esas 70 minas que Sócrates entrega a Critón para que se las coloque y así no tener preocupaciones, serían los ahorros de escultor, su padre. Con la renta de esas 70 minas, que en los intereses de la época pasaba del 12% sin incurrir en usura, podía mientras le duró este capital y no ser arruinó con la guerra, en verdad considerarse rico. Hay que pensar que el jornal que cobraba un ciudadano para asistir a la Asamblea o al Tribunal era de uno, más tarde de dos óbolos.
Las Guerras del Peloponeso debieron afectar gravemente la economía de Sócrates (algunos testimonios afirman que Critón no administró con suerte el capital socrático, sino que lo perdió) ya que los testimonios nos hablan varias veces de la pobreza que abrumaba a Sócrates y los suyos, y de la cual unicamente se libraba con la ayuda de sus amigos.

Madurez de Sócrates