En el trato, la
convivencia y el intercambio de palabras y acciones unos hombres parecen
obsequiosos o aduladores que lo alaban todo para dar gusto, no se oponen a nada y
creen su deber no causar molestia alguna a aquellos con quienes se encuentran, -
y
otros, por el contrario, a todo se oponen y no se preocupan lo más mínimo de
no molestar,- se los llama groseros
y también descontentadizos y discutidores.
Que estas disposiciones son censurables es claro, así como que es laudable la
intermedia, de acuerdo con la cual admitiremos lo debido y como es debido, y
desaprobaremos análogamente. Esta disposición no ha recibido nombre, (
podríamos
denominarla "gentileza" ) pero a lo que más se parece es a la amistad. En
efecto, el que tiene esta disposición intermedia es semejante a aquel a quien
damos con gusto el nombre de buen amigo, si se le añade el cariño .Pero esta
disposición se distingue de la amistad en que no implica pasión ni afecto por
los que trata pues no es por amar u odiar por lo que lo toma todo como es debido,
sino porque tal es su índole. En efecto, lo hará de la misma manera ya se trate
de desconocidos o de conocidos, de íntimos o de los que no lo son, salvo que en
cada caso lo hará como es adecuado. pues no es propio interesarse de la misma
manera por los íntimos que por los extraños, ni disgustarles en las mismas
condiciones. En general, pues, decimos que se comportará con los demás como es
debido, pero si pretende no molestar o complacer lo hará con vistas a lo que es
noble y conveniente. Pues parece que su objeto son los placeres y molestias a que
da lugar el trato social.- siempre que, a su juicio, no sea noble o sea
perjudicial dar gusto, rehusará hacerlo, y preferirá disgustar,- y si
asintiendo a la conducta de alguno va a acarrear descrédito o perjuicio,
mientras que su oposición va a producir una pequeña molestia, no pasará por
aquélla sino que la rechazará. Tratará de distinto modo a los de posición
elevada y al vulgo, ya los más o menos
conocidos, pero guardara igualmente todas las demás diferencias, dando a cada
uno lo que se le debe. prefiriendo en sí mismo el complacer, evitando el
molestar y teniendo en cuenta las consecuencias si son más importantes, quiero
decir lo bueno y lo conveniente. Y en vista de un gran placer futuro infligirá
una pequeña molestia. Tal es, pues, el que tiene la disposición intermedia,
pero carece de nombre. De los que procuran complacer, el que con ello sólo
aspira a ser agradable y no lo hace por otra cosa, es obsequioso; el que lo hace
para conseguir alguna utilidad de dinero o de lo que se compra con dinero, es
adulador. El que todo lo lleva a mal ya hemos dicho que es grosero o
descontentadizo y disputador.
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